Fuente: INAH

Después de la guerra y dada la precaria situación económica que prevalecía en el país, en junio de 1861, el Gobierno del Presidente Juárez declaró la suspensión de la deuda internacional por un periodo de 2 años.

En octubre de 1861, representantes de los gobiernos de España, Francia e Inglaterra se reunieron para exigir al gobierno mexicano cumplir con el pago de la deuda por un monto mayor a los 80 millones de dólares. El incumplimiento de los pagos generó la amenaza de una intervención armada.

A principios de 1862, batallones de los 3 países acreedores desembarcaron en el puerto de Veracruz en un evidente intento de invasión. Juárez llegó a un acuerdo diplomático con ingleses y españoles, estableciendo los “Acuerdos de La Soledad” y sus escuadras fueron repatriadas, pero no sucedió lo mismo con los franceses.

Tropas adicionales al ejército Francés integradas por belgas, austriacos y soldados de "La Legión Extranjera" desembarcaron en Veracruz en marzo de 1862. El 20 de abril las tropas francesas ocuparon la ciudad de Orizaba. El Cuerpo del Ejército de Oriente retrocedió a la región de San Agustín del Palmar, listo para presentar batalla al mando del general en jefe Ignacio Zaragoza.

El 26 de abril, el general Lorencez escribió al ministro de Guerra de Francia que los franceses tenían “superioridad de raza, de organización, de disciplina, moralidad y elevación de sentimientos”. Pedía que le informaran al emperador, Napoleón III, que con 6 mil soldados ya era el “dueño de México”.

Hacia el 4 de mayo, los franceses llegaron a Amozoc, donde establecieron su Cuartel General. Decidieron atacar el Cerro de Guadalupe como lugar estratégico para tomar la ciudad. Mientras, la fuerza mexicana, con casi 5 mil efectivos, se organizaba con estrategia cubriendo varios posibles frentes.

La gloriosa Batalla de Puebla dio comienzo en la mañana del 5 de mayo. Fue una epopeya que duró hasta el anochecer, cuando las fuerzas francesas huyeron perseguidas sobre todo por la brigada al mando de Porfirio Díaz.