1. La Prevención del delito y reconstrucción del tejido social. El objetivo es atender las causas económicas, sociales y culturales, que propician la actividad delictiva.
  2. Justicia Penal Eficaz, para lo cual es indispensable acelerar la transición hacia el Nuevo Modelo de Justicia Penal Acusatorio y Adversarial, que mandata nuestra Constitución.
  3. Profesionalización y fortalecimiento de los cuerpos de policía. La creación de la Gendarmería Nacional va hacia adelante y se consolidará como una nueva división de la propia Policía Federal, a partir de elementos civiles, con formación militar y policial, para aprovechar las capacidades institucionales existentes en esta corporación.
  4. Transformación del sistema penitenciario. Las Centros de Readaptación deben lograr que los internos, al concluir su sentencia, puedan reinsertarse con éxito en la sociedad y no volver a delinquir.
  5. Promoción y articulación de la participación ciudadana. La sociedad tiene mucho que aportar, desde la denuncia del delito, la organización de comités vecinales e incluso en labores de servicio social y reconstrucción del tejido comunitario.
  6. Cooperación internacional. El diálogo e intercambio ordenado y permanente con otras naciones, es esencial para hacer frente a las organizaciones criminales transnacionales.
  7. Información que sirva al ciudadano. Transparentar y sistematizar las estadísticas en materia de seguridad y justicia, a fin de que los ciudadanos conozcan la evolución que tengan estas variables.
  8. Coordinación entre autoridades. La seguridad es un tema que requiere de la suma y complementariedad de esfuerzos de las distintas dependencias federales, estatales y municipales. Para servir a la sociedad, las corporaciones, lejos de competir entre sí, deben coordinarse y trabajar en un frente común.
  9. Regionalización. Cada una de las 5 zonas operativas en que se ha dividido el país, responde a la necesidad de enfocar los esfuerzos institucionales de acuerdo a las particularidades de cada región, en aras de lograr una respuesta oportuna y eficaz.
  10. Fortalecimiento de la inteligencia. La fuerza del Estado no debe medirse solamente por su poder de fuego, sino por su capacidad para aplicar la ley con la menor violencia institucional posible