Palabras del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante la Conferencia Magistral ¿Cómo reducir la impunidad con las reglas del nuevo sistema?, en el Sexto Foro Nacional Seguridad y Justicia, en el Hotel Sheraton María Isabel.

JESÚS MURILLO KARAM, PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA (JMK): Buenos días a todos, les agradezco mucho el que me hayan invitado a participar en este importantísimo Foro Nacional que nos reúne para conocer, debatir, avanzar, sobre el futuro de la seguridad del país.

La seguridad del país, y cuando utilizo la palabra seguridad, es sin lugar a dudas, un valor que va mucho más allá del trabajo de la policía, del trabajo de la Procuraduría, de lo que significa la violación de algunos preceptos.

La seguridad del país es la seguridad de sus ciudadanos, es la seguridad de su territorio, es la seguridad de una vida a plenitud. Cuando hablo de seguridad, hablo de la certeza de poder vivir en paz, hablo de la certeza de poder relacionarme en la vida común con mis conciudadanos, sujetos a reglas que ni siquiera tienen que ser interpretadas, vigiladas o cuidadas por un policía, un Juez o Ministerio Público.

Sino que esa es la normatividad que ya está inscrita en el interior de cada uno de nosotros, es lo que los ciudadanos estamos convencidos que nos permite convivir adecuadamente de manera regular sin tener sobre nosotros una autoridad.

Yo creo que el estado ideal de alguna sociedad sería aquella que no requiriera que nadie cuidara la actitud de sus ciudadanos porque estos solos están conscientes de que es lo que todos estamos de acuerdo que debemos hacer para que todos podamos vivir de la mejor manera.

Esto se llama cultura, es la cultura de la convivencia basada en el respeto, esto es lo que nos va a permitir lograr, entre otras perspectivas, otras distintas áreas, la educativa, la que permita que las condiciones de vida del país se den de tal manera que todos tengamos una oportunidad, que todos tengamos el acceso a esa oportunidad; y que eso elimine lo que las frustraciones, lo que las terribles circunstancias que nos ponen a unos por abajo de otros, o en condiciones inferiores a los de otros, nos quitan lo que se llama igualdad o lo que se llame equidad, y lo que a fin de cuentas es el tema de esta reunión, justicia.

Y hablar de justicia es muy difícil, porque hay muchos planos de la justicia, hay una justicia formal, la que se hace en las oficinas, en los centros burocráticos, en los Tribunales, en los Ministerios Públicos. Y hay una justicia inmanente, la justicia que se da de manera natural, la que surge de las propias condiciones de los accidentes o de las dificultades que puedan surgir, y hay hasta quien puede llamarlas de la suerte.

Un Estado tiene que estar preparado, y muy preparado para poder sortear toda clase de injusticias que se deriven de las formales y de las derivadas de la propia circunstancia.

Como cuando suceden desastres naturales, y en estos desastres naturales el Estado tiene que intervenir en auxilio de quienes son afectados, no hay la comisión de un delito, no hay la intervención de un procedimiento judicial, hay simple y llanamente una necesidad clara y evidente de hacer justicia.

Pero esta justicia es simbólica, porque nos puede meter en todas las demás, si nosotros hacemos justicia cuando vamos como Estado, y entendamos qué es Estado, para poderlo entender. Cuando la sociedad que vivimos en este territorio que nos dimos una serie de leyes, o sea todos nosotros, vamos en auxilio de quien en ese momento tiene un problema en que ha sido afectado y el abandono sería una brutal injusticia.

De la misma manera en que ese Estado va a eso, que ese Estado justifica a plenitud de que la sociedad no dice ¿por qué le vas a dar a este que sufrió una desgracia y a los demás no? Porque hay un sentimiento de justicia claro, porque la sociedad entiende que ahí, tiene que actuar el Estado, porque la sociedad sabe que esta es su función, que para eso está el Estado, para la protección de todos los ciudadanos, no sólo repito, en el caso de que sea violada una Ley.

Ese concepto tenemos que tenerlo para la aplicación de la Ley también, y lo que significa la persecución de quienes nos rompen esos conceptos, de quienes no se ajustan al modelo que la mayoría de los ciudadanos creamos, que se llama Ley, que se llama Estado de Derecho y que lo creamos justamente para poder hacer convivir nuestra libertad, con la libertad de los demás.

Es tal vez éste, el derecho fundamental que la historia nos dio, mi libertad llega hasta donde llega la de los demás, mi libertad puede coexistir mientras exista la libertad de los demás. Mientras mi actuación no la invada, no la lesione, no la perjudique; y claro, la sofisticación de la vida en común, la enorme sofisticación de nuestras civilizaciones modernas, hacen que choquen constantemente, permanentemente, una libertad con la otra, un derecho con el otro, una posibilidad contra la otra.

Entonces, nos hemos visto obligados a construir todos estos sistemas en el mundo, que se generan para poder determinar cuál es el derecho de quién, cuál es la libertad de quién, cuál es el daño o la ventaja que cada quien puede y debe acorde con esas líneas, hacer.

Por ello, es tan importante, tan importante el tema de esta reunión. Porque nosotros vamos a entrar a modificar el procedimiento, éste que tan ampliamente he venido detallando lo que significa la existencia de este tipo de órganos, la medición de las capacidades de cada quien para actuar en sociedad, de manera que no afectemos a los demás, que lo hagamos con justicia, que respetemos derechos y que podamos tener certeza de vida, certeza de paz, certeza de tranquilidad.

Lo que hoy estamos debatiendo en México, lo estamos discutiendo, lo que estamos armando, bien decían ayer, ya no lo estamos discutiendo, ya lo estamos implementando.

Toda implementación tiene sus bemoles, tiene que darse también sobre una base y sobre una estrategia y la estamos también, de alguna manera instrumentando, y al mismo tiempo viendo las mejoras y las condiciones más adecuadas para hacerlo.

Esta implementación tiene muchos propósitos, el principal es lograr lo que había yo señalado como el estado ideal de una sociedad, aquella que requiere el menor número de jueces, de policías y la mejor es la que no requiere ninguno; no es nuestro caso, no es el caso de nadie en el mundo, requerimos hacerlo, requerimos construirlos y entonces vamos a construirlos con el propósito de poder mantener esas condiciones, de que esos órganos sirvan para mantener esas condiciones.

Esta implementación en consecuencia, nos tiene que ayudar a superar la que tenemos hoy.

¿Qué hace esta nueva que nos permite superarla? Primero, nos genera un proceso mucho más abierto, es decir, tenemos que tener mucho cuidado en las posiciones de los términos; en este tipo de procedimiento hay quien ha dicho que primero se investiga y luego se consigna. Sí, pero no totalmente.

Primero se investiga lo suficiente para generar, primero la certeza de que existen elementos que constituyen un delito, es imprescindible. Y segundo, elementos que nos permiten pensar quién puede ser el responsable o quién tiene elementos suficientes para poderlo poner a juicio, sobre los hechos que constituyeron el delito.

Estas cosas las simplifico porque es la única forma en la que podemos entender la razón de fondo de lo que estamos haciendo.

Cuando esto sucede, cuando se dan estas presunciones, así se llaman, en el nuevo procedimiento, lo primero que hace el Juez, es determinar si esto constituye algo que esté marcado por la ley o que produzca la necesidad en las enormes posibilidades de interpretación que les hemos dado, de que ese individuo puede asumir su juicio en libertad, que esté en las condiciones para que lo asuma en libertad, haciendo valer un principio fundamental de los derechos de toda la humanidad, que es la presunción de inocencia.

Pero aquí empieza el primer conflicto tanto del Ministerio Público, como del Juez. Hay delitos o se constituyen delitos y presunciones en las que el Juez tiene que valorar sobre la peligrosidad, sobre la conveniencia, y aquí, entra un concepto fundamental, de la sociedad; aquí ya es el valor de todos el que tiene que jugar contra el valor de uno, ¿cuál es el valor superior?

La peligrosidad de un individuo que sabemos que mata, que no está condenado es presuntamente inocente, pero tenemos evidencia suficientes para saber que mata y que lo podemos dejar en libertad para un juicio con varios riesgos, de que se fugue, el que no se presente y de que continúe haciendo daño a la sociedad.

Con el riesgo de que estamos debilitando un valor fundamental, un derecho humano fundamental, la presunción de inocencia, todos los países del mundo tienen medidas cautelares que permite que quien tenga esta presunción pueda ser encarcelado preventivamente el tiempo que tarde en revisar su juicio en esta condición.

La diferencia está, en de qué manera, cuáles son las garantías que debe tener quien es presunto inocente pero tiene que enfrentar con prisión preventiva, un juicio, esa es la enorme diferencia y es en donde hoy los mexicanos hemos hecho un enorme esfuerzo, nos hemos puesto en la punta en el mundo al respecto, por lo menos, legislativamente en cuanto al aspecto que tienen que tener este tipo de garantías, pero tenemos cuidado, no podemos poner unas garantías por encima de otras, no podríamos tener en la calle a quien sabemos que mata y asesina, que envenena, en un juicio y atendiendo una garantía y viole la de todos los demás o pongo en riesgo la de todos los demás. Y aquí es donde la medida cautelar la justicia pero con cuidado, con un enorme cuidado, tiene que ser valorada.

Se señalaron varios entes, el primero que en este investigador, el ente que va a plantear lo que existe el hecho, el segundo es el acusador, generalmente es el Ministerio Público, digo generalmente, ya no, antes era el monopolio, ya no, pero es el Ministerio Público y está determinando y quien le va a pedir al juez la aplicación de la medida cautelar en razón de los elementos que le indique tiene para señalar el por qué hay un valor, un derecho enorme de poder estar por encima del otro.

Yo he planteado en muchas ocasiones un caso que me tocó, que me tocó vivir, en una investigación de narcotráfico encontramos una relación, una correlación en la que algunos individuos conspiraban para matar a una persona.

La pura llamada telefónica no me servía de prueba para detener a nadie, el hecho o la forma en que hemos legislado no nos permitía detener porque se me pegaba la gana lo cual me parece maravilloso, porque no voy a ser Procurador toda la vida, habrá alguien que sea Procurador y tampoco me gustaría que metiera a quien se le pegara la gana a nadie, eso me parece espléndido, pero no podía quedarme quieto, no podría esperar a que lo mataran para consignarlo y le pedí al juez una medida cautelar.

Que por desgracia se llama arraigo, el nombre no me gusta pero era lo único que me quedaba, efectivamente lo detuvimos y evitamos una muerte, fue un hecho público que salió en todos los periódicos, lo conoce todo el mundo pero para eso sirven las medidas cautelares pude haber afectado la presunción de inocencia pero salvé una vida, por eso también el Ministerio Público tiene una parte que ver con eso, pero la parte fundamental la tiene el juez.

El juez tiene que entender que todos estos instrumentos que estamos poniendo en sus manos para darle mayor discrecionalidad para darle al juez una mayor capacidad de poder ajustar algo que a veces es difícil, porque uno piensa todo el tiempo que las leyes son perfectas o que por lo menos buscan la perfectibilidad pero no siempre son exactamente perfectas para un caso específico, no siempre son exactamente adecuadas.

Y aquí el juez tiene que jugar con la Ley y con la justicia, no jugarla que es una palabra muy mal ocupada, una mal usada, tiene que hacer corresponder en mayor posibilidad la justicia con la ley, sus decisiones tienen que ser legales y justas, no siempre es fácil, entonces en este camino, en esta discrecionalidad que le dimos al juez, en esta forma que para explicar por qué la discrecionalidad en las leyes anteriores estaba mucho más restringidos a la aplicación precisa de la ley, es decir, formas nuevas, puedo decir, vimos, porque fui actor en la construcción de ellas siendo Senador para poderles facilitar su tarea mediante la ampliación de sus facultades de interpretación.

Y no solo eso, les pusimos en la Ley desde donde podían montarse en una interpretación más amplia, y generamos varios tipos de interpretaciones incluida la interpretación convencional, es decir, aquella que interpreta los convenios internacionales que México ha firmado y que por consecuencia tienen un carácter obligatorio en el país para que también fueran parte de esa interpretación del juez en la búsqueda de un propósito de justicia, es decir, darle al juez más caminos, más espacios para acercar la línea de la ley, a la línea de la justicia.

Y yo creo que podemos estar muy satisfechos de ello, yo creo que los mexicanos debemos estar verdaderamente orgullos de que hemos logrado una legislación que primero que nada hace respetar y valer los derechos humanos ya no sólo los derechos humanos que los mexicanos consideramos como buenos, sino aquellos que hemos convenido con otros países, eso me parece un avance que debe hacernos sentir muy orgullosos.

Debemos ser muy cuidadosos en la aplicación o la interpretación para que no el mal uso de esta interpretación llegue al deterioro de los conceptos. Tenemos que ser muy cuidadosos que el respeto a los derechos humanos se convierta en el mejor mecanismo para que esta sociedad pueda convivir en paz, con tranquilidad sin excesos y en plena justicia pero de ninguna manera podemos admitir que cualquier tipo de mal uso por beneficios personales o económicos, o simplemente por un deseo de exhibición mal usando esta capacidad plena, esta enorme discrecionalidad podamos debilitar el concepto de derechos humanos al grado de que se haga en lugar de útil un motivo de impunidad o un motivo que permita que la atención a unos, deteriore a otros.

Déjenme decirles que yo tengo hoy una satisfacción enorme, la decisión del Poder Judicial de la Federación de poner a disposición de la Procuraduría a quienes considera jueces que violaron los principios fundamentales, su misión tiene enorme trascendencia para el país, no es porque no se haya hecho antes es porque se hizo en las condiciones que se hizo en las circunstancias que se hizo y por las facultades que se tienen.

Para mí, este es un verdadero ejemplo del deseo enorme de un Poder Judicial que respeto enormemente lo he dicho muchas veces por además depurar al empezar a dejar este tipo de cuestiones muy claras. La ley debe de servir para hacer justicia no para valerse de ella para hacerse delitos, este es el mensaje que está mandando el Poder Judicial y a mí me parece esplendido yo quiero realmente hacer pública mi felicitación al Poder Judicial por haber actuado de esta manera, nos corresponderá a nosotros, al Ministerio Público determinar si hay elementos los que se tenía antes para consignar y después al propio Poder Judicial juzgar si los elementos que la procuraduría le presenta son suficientes.

Haremos valer el derecho pleno de quienes van a ser procesados para esto, se tendrán que determinar todos los avances legales que tenemos en el país, pero lo búsqueda clara, precisa, concreta de lo que se resuelva sea justo, que lo que se resuelva sea en beneficio de la propia sociedad, si todas las sociedades del mundo ha creado un catálogo de conductas que consideran que no deben cometerse para seguir adecuadamente y las han sancionado, es la obligación del Estado cumplir con esa parte de la lista, es la obligación del estado procesar con estricto apego a la Ley con la mejor intención de justicia y los casos necesarios imponer la pena que para eso se llama Derecho Penal, la sociedad que se constituyó en este criterio se dio a sí misma.

Es aquí, donde las madurez tiene que ser un enorme valor, y es aquí donde este tipo de foros juegan un papel fundamental, no podemos caer en ninguno de los extremos, tenemos ser muy cuidadosos de cuidar lo que hemos venido construyendo a mi gusto muy bien, a mi gusto con un muy buen sentido, pero el propósito de que nos ayuden también como ciudadanos, se dé tranquilamente con la menor intervención de la autoridad posible.

De que cuando veamos una luz roja, sabemos que ahí nos paramos, y cuando vemos una luz verde, sabemos que hay podemos pasar, y que seamos capaces de entender y respetar no porque haya un policía en la esquina, o porque vayamos a tener una sanción, sino porque esa es la forma de la que podemos vivir asegurados.

De que si le paran todos en el rojo los del verde pueden pasar, es así de simple y es así de simple hacia arriba y en la complejidad de todas las demás conductas, pero si decidimos preparar un catálogo de ese tipo de conductas, que sea nuestra propia, nuestra propia consciencia, nuestra propia decisión la que nos haga respetarlas, para que cada vez veamos menos policías, menos jueces, menos Ministerios Públicos, más seguridad más certeza, más tranquilidad y podamos estar seguros de cómo yo pienso pensamos todos los que vivimos juntos para bien o para mal.

Y que entonces nuestro propósito de justicia vaya mucho más lejos, vaya donde debe ir, para que todos tengamos una oportunidad, para que todos tengamos acceso a las mismas facilidades, para que todos podamos estar educados y tener salud, para que todos tengamos un trabajo, para que nuestros hijos puedan salir y nosotros dormir tranquilos, de que podemos volver a vivir en un país en el que están garantizadas todas nuestras ventajas.

Muchas gracias.