Palabras del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante la inauguración de las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del estado de Puebla.

Gracias Gobernador, gracias señores funcionarios públicos.

Yo creo que los ciudadanos de esta entidad pueden sentirse realmente satisfechos.

Déjenme decirles que no sólo por la gran cantidad de cosas, que efectivamente y como se ha relatado quienes me han antecedido en el uso de la palabra, suceden en Puebla para bien de Puebla y, desde luego, para bien de México, sino fundamentalmente por el entendimiento pleno que el evento de hoy tiene como significación.

Ya relataba el Gobernador cómo en 2008 nos peleábamos, nos entendíamos, nos arreglábamos, discutíamos, en la búsqueda de encontrar un mecanismo que pudiese modificar las condiciones en que se encontraba nuestro sistema de justicia, un sistema de justicia que se había quedado en el tiempo mientras el país había cambiado de condiciones.

Un sistema de justicia que fue sorprendido por una evolución en la propia delincuencia, generada por muchas causas, pero abonada en mucho por un mercado de consumo de drogas, a la mano de nuestra frontera, de las mayores dimensiones.

La influencia de esto, el poder que generó la delincuencia que tuvo que ver con el surtimiento de drogas a este mercado, deterioró brutalmente nuestras condiciones sociales, generando los problemas, incluso, de orden cultural y nuestro sistema estaba totalmente rezagado.

Los mexicanos teníamos un sistema de justicia, un sistema de investigación y un sistema policiaco hecho para un país en el que el delito más grave era el abigeato, es decir, se robaban las vacas.

Y de repente, sin que nos diéramos cuenta, estábamos sentados en un terreno en donde el narcotráfico, la delincuencia organizada, la organización misma de la delincuencia había rebasado ya todas las instituciones.

Empezamos entonces a crear las instituciones y la infraestructura que nos permitieran hacerle frente a esta situación, eso hacíamos cuando diseñábamos en 2008 la ley y muchas más que se modificaron entonces.

Y llegamos a la conclusión, y así se generó y así salió, de crear un sistema distinto de justicia, pero este sistema distinto de justicia tiene bases y sustentos que de no aplicarse podrían llevarnos a un fracaso mayor.

Le dimos ocho años de espacio a la ley para ir preparando a todo el territorio y al país, a las instituciones a generar las condiciones necesarias para que ese sistema funcione.

Y déjenme decirles, lo que vi hoy es el ejemplo de lo que debe ser la primera toma de decisiones en cuanto al arribo del nuevo sistema de justicia.

¿Qué es esto? No es sólo el edificio donde se va atender, se va a sentar el Procurador a atender a la gente, que eso es importante porque es importante que quien llegue a la Procuraduría tendrá un espacio limpio, abierto, transparente, amable que le genere la confianza de que está ante una autoridad que la va a proteger.

En donde sabe que entra y que puede salir tranquilamente, nos reímos pero sucede, y no puede seguir sucediendo.

Entonces no sólo eso que ya es importante en sí, tiene mucho más fondo, lo que hoy vimos aquí es la puesta en marcha de la justicia del siglo nuevo.

La base, decía el Gobernador y lo comparto a plenitud, la base de la sustentación de la prueba científica para acreditar la honestidad, la limpieza, la imputabilidad, de quien es acusado o de quien debe ser defendido.

Es aquí y con estos instrumentos con los que la sociedad puede estar más segura de que un juez podrá tomar su decisión respecto a la culpabilidad o a la inocencia de alguien en función de bases científicas sustentadas, bien llevados, ésta es una parte importante.

A la otra también le hicieron mención quienes me antecedieron en el uso de la palabra. Sí es muy importante que tengamos todos estos instrumentos, toda esta infraestructura, toda esta capacidad instalada, pero no va a funcionar, no va a servir si no tenemos también un cambio de siglo en nuestra estructura mental.

Si no somos capaces como ciudadanos de entender la parte que nos toca y como autoridades de entenderla y ejercerla, si no somos capaces de crear la confianza, si no somos capaces de crear los cuerpos de seguridad que le produzcan a la gente confianza, no porque haya mecanismos que estén registrándolos, certificándolos o apuntándolos; sino porque sabemos que llegaron y están, porque tienen la vocación, porque tienen la sustancia, porque tienen el entendimiento claro que su trabajo es de servicio.

Que están para proteger a esa sociedad y cuando tengamos a los policías que se sientan orgullosos de hacerlo, los ministerios públicos entiendan que tienen que cuidar la culpabilidad pero también la inocencia y los jueces capaces de tomar su decisión sustentada, fincada y en la protección plena del derecho, estaremos construyendo el siglo que viene.

Muchas gracias señor Gobernador a nombre de todos.