Intervención del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante la 1� Sesión 2013 de la Conferencia de Procuración de Justicia de la Zona Occidente. 

Manzanillo, Col., a 24 de mayo de 2013 


PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA, JESÚS MURILLO KARAM (JMK): Muchas gracias. 

Señor Gobernador, déjeme primero que nada dar las gracias por su hospitalidad, decirles que este es un escenario muy adecuado y propicio para que podamos analizar temas de seguridad, en razón fundamentalmente al logro evidente y claro de la disminución por lo menos en los meses que van y esperamos que se convierta en una cuestión permanente, enorme y clara de lo que son los índices más importante de criminalidad. 

Esto nos habla de que el proceso de coordinación que se ha logrado y que usted encabeza en los límites del estado ha sido una buena forma de enfrentar al crimen. 

Y cuando hablamos de un proceso de coordinación, pareciera que simplemente se tratara de ponernos de acuerdo y sentarnos en una mesa y platicar, pero los señores procuradores saben, el señor gobernador sabe, los señores miembros de las fuerzas armadas y de los cuerpos policiales, saben que no es tan simple como esto. 

Que hablar de coordinación, implica mucho más, mucho más, mucho más que un simple acuerdo, implica la capacidad de poder actuar en la misma dirección, de tener los mismos objetivos, de actuar en el mismo sentido, de fijar los tiempos con cuidado, de tener un sistema de inteligencia mucho más amplio, mucho más profundo, mucho más preciso y eficaz. 

Implica, además, instaurarlos en el régimen jurídico que hemos venido construyendo de una manera que permita que respetemos el Estado de Derecho, al mismo tiempo, que seamos capaces de entenderlo, para que los límites que nos señala la ley por obligación ineludible de cualquier funcionario público, podamos prestarnos mutuamente la colaboración para el cumplimiento preciso de la función que tenemos. 

Y el esclarecimiento total de esta función es crucial, es definitivo para saber que el camino en el que vamos, tiene un rumbo y tiene un objetivo preciso. 

Si bien es cierto, que los límites geográficos y jurídicos de una entidad son exactamente los límites en los que el ámbito de la ley se aplica, también es cierto que hoy, esos límites geográficos no son una frontera a la delincuencia, por el contrario, se estaban convirtiendo en puentes de escape, en salidas, en el cruzar una calle o una línea, para tener que deslindarse del respeto jurídico de esta parte o para deslindarse del peso jurídico de esa parte o para deslindarse de la acción de procuración o de investigación a la que pueden estar sujetos. 

Hoy, podemos decir que esos límites jurídicos se amplían en la plenitud de la colaboración y que un evento, un evento cualquiera que sucede en un estado y que afecta a otro, puede ser auxiliado, trabajado en conjunto, de manera tal que nos pueda dar resultados mucho más precisos. 

Esa vez la razón central de este tipo de reuniones, esa es la razón central de lo que tenemos que mantener como un principio total, tener claro a dónde vamos, saber cuándo, saber quiénes y saber cómo y eso es lo que se está haciendo bien en Colima, por ello también reciba nuestro reconocimiento señor Gobernador. 

Vamos a sentarnos los procuradores del país a tratar de determinar qué es lo que más nos conviene para seguir caminando en el futuro, en el propósito de lograr algo que es tan claro como lo señala ya no el nombre de todos porque hoy hay fiscales generales y procuradores, pero la esencia de la Fiscalía es la misma, el nombre lo dice todo, es procurar justicia. 

Esa es exactamente nuestra tarea, definir la justicia ya es un poco más difícil, ya es un poco más complicado. 

¿Qué la define? la define el marco de nuestras instituciones inscritas en el marco de la ley, pero en el devenir evolutivo del país, en un país que hace muy pocos años era un país que no ponía mucha atención en sus instituciones de justicia o de policía, porque vivíamos en un país pacífico cuya inscripción en el marco del derecho se daba en un acuerdo nacional táctico que se generaba en las leyes, el incremento de la población, la crisis económica, las circunstancias todas, que fueron generando una evolución fueron provocando una respuesta legislativa prácticamente para enfrentar el caso, la situación, la especificidad. 

Y esto nos generó una multicidad de leyes, de ordenamientos, de reglamentos que hicieron prácticamente disperso el ejercicio de cualquier especialidad, en la penal, en la nuestra encontramos tipos delictivos con códigos ajenos al Código Penal, en códigos distintos, en códigos que tienen que ver con una materia específica. Y encontramos tipos delictivos en los códigos fiscales o en los de salud y en muchos otros casos. 

Y esto no solo complica la tarea de quien tiene que aplicar la ley en este sentido, sino fundamentalmente pierde una de las cuestiones que son cruciales para que el estado de derecho pueda darse. Que es el conocimiento de la población de qué es aquello que es una conducta que merece una sanción y puede calificarse como delito. 

Los mexicanos tendríamos que encontrar en esa multiplicidad enorme de códigos cuales son las conductas prohibidas y entonces el ejercicio del derecho, se convierte en el ejercicio de unos cuantos crípticos que tienen un lenguaje cerrado en el que solamente el experto puede dilucidarlo y ahí, empieza a pervertirse la función esencial que debe tener un Estado de Derecho. 

El convencimiento pleno de la población que vive en el territorio que tiene fronteras y un sistema jurídico de cuáles son esas normas. 

Y yo creo que una tarea nuestra fundamental, es empezar a trabajar justamente en el sentido de clarificar, de especificar, de hacer sencillo el conocimiento de estas conductas, que son las que forman el verdadero impacto social. Que son las que integran la consolidación de una sociedad alrededor de ese algo jurídico, que determina que es lo que podemos, y que no podemos hacer. 

Y creo es tiempo ya, y creo que es responsabilidad nuestra, empezar a pensar en este tipo de cuestiones. El Presidente de la República promovió una iniciativa que se encuentra en el Congreso en donde planteaba además de la urgencia que ordena la Constitución, de que era un código procesal único, no lo marca en esos términos pero creo que lo define, hablaba de una Ley General Penal. 

Una Ley general que implicaría una obligación para los niveles de gobierno de inscribirse en ello, ¿qué tendría una Ley General Penal? 

Lo primero que tendría que tener, no son los tipos delictivos, que esos quedarían en los códigos penales de los estados y de la federación como facultad específica de cada uno de los Estados, si no, los mínimos y máximos a los que se puede llegar, los mínimos y máximos cuyos límites son constitucionales, pero fundamentalmente la claridad de lo que significa en una ley penal la equidad, la igualdad, la justicia. ¿Qué tendríamos que poner en la Ley General? que todos los tipos penales estuvieran en los códigos penales. 

Y no un código penal único, sino que cada código penal tuviera ese marco, esa especificidad, y esa claridad para que el ciudadano sepa a qué se enfrenta cuando la ley le señala una obligación. 

Esta es una de las tareas que no espero que resolvamos en la próxima conferencia pero que creo que es una obligación de ir analizando poco a poco y con cuidado, para empezar a darnos un marco jurídico más claro, más concreto, menos difuso, menos poco entendible. 

Un marco jurídico que podamos entender los ciudadanos comunes y los expertos en el derecho, un marco jurídico que nos permita saber nuestra regla de convivencia y a qué estamos sujetos y obligados los ciudadanos, las autoridades y todos aquellos que tenemos que ver con la vida nacional y en común. 

A fin de cuentas de eso se trata, se trata de que podamos vivir con la certeza, con la seguridad de que hay reglas que todos entendemos, de que hay reglas que todos aplicamos, de que hay reglas que todos cumplimos, que hay posibilidades, tiene que ver con la justicia, del desarrollo, oportunidades y fundamentalmente que podamos revivir, mantener y agrandar la esperanza de cada quien. 

Muchas gracias.