JESÚS MURILLO KARAM, PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA (JMK): Señor Presidente, los Procuradores del país y su servidor, le agradecemos enormemente el que usted esté presente en esta Conferencia de Procuradores de la República porque es innegable que este es un tema que usted ha enfrentado con enorme entereza, fuerza y decisión, y en el que esa coordinación en la que se refería el señor Gobernador, es sin duda alguna, producto de ese propósito, producto de esa intensión y como veremos en el curso de la intervención, también de muchas otras cosas que nos van a permitir poder salir adelante.

Muchas gracias señor Presidente.

Señor Gobernador, le agradecemos enormemente su anfitrionía, de veras que si tienen fama los yucatecos de ser buenos anfitriones, usted la confirma y la supera, muchísimas gracias.

Al inicio de su administración Señor Presidente, encontramos un reto, un México agraviado e inmerso en una grave inseguridad y violencia, un México de rezagos, de víctimas, de olvidados, de injusticia. Un problema de enorme complejidad y envergadura, un problema único en el mundo por muchas razones, una que tiene que ver con la geografía, tres mil kilómetros de frontera con el mercado más grande del mundo de drogas.

Otras, que tienen que ver con la historia, grupos delincuenciales fortalecidos en un país que hace 20 años, tenía como delito más importante el abigeato, y que sus instituciones estaban hechas para ese país pacífico, para combatir delitos de ese tipo que de repente en 20 años que no sonaban en la historia de un país, se nos complica con una delincuencia organizada de las que pueden competir con otras en la historia del mundo.

Un país que no estaba preparado para la delincuencia con las posibilidades económicas que este delito de mercado los produce. En ese entendimiento y asumiendo a plenitud la responsabilidad del estado. por garantizar un México en paz y con tranquilidad para sus ciudadanos, desde la Presidencia de la República se ha forjado una estrategia firme y con sustento.

Una estrategia que en sus primeras etapas de implementación, están dando resultados positivos lo que no significa de ninguna manera que el problema no siga existiendo, pero sí significa que hemos comenzado un cambio profundo, planeado, regionalizado para revertir una realidad que no puede continuar y para poder construir justicia y paz.

Esta planeación, este propósito específico de llegar a cada entidad sabiendo qué vamos a hacer, con la encomienda clara a cada una de las entidades que tienen que hacerlo, de cuál es su papel, con la certeza de que los gobiernos de los estados y la ciudadanía de cada uno de ellos, entienda también, el papel que tenemos que hacer, nos ha permitido tener resultados en algunos casos, puedo decirlo, porque puede probarse hasta con espectacularidad, en tiempos muy prontos, muy breves.

En otros estados va a ser más difícil, en otros estados tendremos que estar más tiempo con más cuidado, con más planeación, pero lo importante es que vamos a estar y que no vamos a dejar de estar hasta que el problema esté resuelto porque esa es la decisión del Presidente de la República y esa es la decisión de los órdenes de gobierno.

El futuro del país no puede construirse sobre los cimientos de la circunstancia, todos los países que salen adelante tienen una característica, se fincan en decisiones de hombres que tienen los pies en la tierra, pero la mirada en el horizonte no en el destino, van por el destino, eso hace la diferencia, eso genera la verdadera diferencia, eso hacer que los cambios se realicen.

Que los avances se pueden medir y comprobar, pero todo, es sólo el principio, el principio de un trabajo intenso, permanente, sólido por parte del Gobierno de la República, cuando hablo del Gobierno de la República, hablo de todas las instancias de gobierno. Hablo de los tres poderes y hablo de los tres niveles porque es cierto, lo decía el Gobernador, uno de los grandes méritos en esta lucha ha sido la capacidad de coordinar de manera decidida, seria, respetuosa, plena, la posibilidad de enfrentar el problema, lo que no implica que va a resolverse en un día ni en una semana, sabemos que nos va a costar trabajo, sabemos que va a ser difícil, pero no vamos a dejarlo.

Ni los mexicanos ni el gobierno estamos engañados, el esfuerzo, tiempo, dedicación y voluntad para salir adelante, requieren necesariamente de una planeación fincada en la clara lectura del problema y en la persistente, continua, impostergable decisión de resolver de fondo lo que significará sin duda alguna, la eliminación de un poder de hecho en la realidad y en la ilegalidad con el poderío económico que produce.

Hemos de volver a la armonía y la paz porque tenemos que evitar estos escollos para el progreso.

El compromiso del Gobierno de la República ha marcado la pauta hacia la transformación de fondo del sistema de justicia, y esa es la otra parte, y esta es la otra parte fundamental e importante.

Es cierto, tenemos un serio problema de delincuencia organizada pero no por ello vamos a recurrir a la ilegalidad para combatirlo, vamos a caer fuera de la ley para hacer valer la ley, y en consecuencia, recrear un sistema penal que nos permita garantizar los derechos, que nos permita que los ciudadanos podamos vivir con la certeza de que quienes vivimos bien no vamos a ser agredidos por la misma fuerza del estado, y al mismo tiempo, tener y utilizar esa fuerza del estado para poder garantizar que quienes violen la ley, quienes salen de la norma, quienes rompen el tratado desde la sociedad que logró constituir un Estado, vulneran el estado de Derecho serán sancionados conforme a la propia ley, pero en los términos de la ley; ese es el estado de Derecho aquí y en cualquier parte y a eso vamos.

Lo estamos haciendo con sobriedad, sin caer en vaivenes publicitarios, estamos dando pasos firmes hacia un México donde la justicia no sea sinónimo de violencia, donde la procuración de justicia no sea sinónimo de impunidad o incapacidad, donde la denuncia ciudadana no produzca víctimas que en el desamparo de la autoridad no pueden encontrar lo que exigen y merecen.

Señoras y señores procuradores y fiscales:

El futuro de la Nación se construye con la certeza que da un Estado que busca la paz y la seguridad.

Un Estado que no solo enfrenta sino que también transforma y transforma bien; un Estado que le da la bienvenida a un cambio con justicia con verdad, con apego absoluto a la ley. Por ese México estamos luchando.

Por ese México, de instituciones fuertes y eficientes estamos trabajando, por ese México que respalde a sus ciudadanos garantizando el derecho a la seguridad, a su integridad física y patrimonial, estamos decididos.

Ese es el México al que estamos apostando, comprometidos a lograr con todos los mexicanos. Y eso es precisamente lo que tenemos que cumplir.

No nos olvidemos, nuestro trabajo es duro, puede ser ingrato, pero es auténticamente un privilegio servirle a la justicia de este País.

Muchas gracias.