Familiares y autoridades rinden homenaje de cuerpo presente.

La Procuraduría General de la República, despidió en una ceremonia luctuosa, con todos los honores, a seis servidores públicos que perdieron la vida en cumplimiento del deber en un accidente aéreo, ocurrido el pasado martes 30 de abril en el estado de Zacatecas. 

El homenaje póstumo de cuerpo presente, se llevó a cabo en las instalaciones de la Policía Federal Ministerial, con la presencia de sus familiares, compañeros y funcionarios de la institución. 

El Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, lamentó la pérdida del personal, que estaba comprometido con su país y dijo que no hay nada que pueda reparar el dolor, perdimos a compañeros ejemplares que en cualquier momento y circunstancia atendían, cuidaban y buscaban eliminar ese mal terrible que se ha ensañado con nuestro país y que es la violencia 

Compartimos su dolor, dijo a los deudos presentes y subrayo, ustedes pierden a un familiar entrañable y nosotros a compañeros ejemplares, ellos eran funcionarios de los que este país requiere. La herencia más importante que dejan es el prestigio del cumplimiento de su deber. 

El trabajo que ellos hacían señaló "lo hacían pensando en sus hijos, en ustedes, pero también en los míos, también en los hijos de cualquiera, en los hijos de quienes están allá afuera buscando seguridad". 

Tras montar una guardia de honor, hizo entrega de una bandera de México a cada familia y expreso que su muerte nos "duele a nosotros, creo que debe dolerle a la sociedad y a todos los mexicanos, porque hacían bien su trabajo". 

Estuvieron presentes en este homenaje los subprocuradores de la institución, personal de la Policía Federal Ministerial, peritos, fiscales y ministerios públicos. 

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Mensaje del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante la Ceremonia Luctuosa, en memoria de los fallecidos, que en cumplimiento de su deber, perdieron la vida en el trágico accidente aéreo ocurrido en Zacatecas, Zacatecas el pasado martes 30 de abril. 

México, D.F., a 4 de mayo de 2013. 


No hay nada, nada que pueda reparar el dolor, la pérdida, el sufrimiento de quienes hoy tiene que lamentar la muerte de quienes cumplían con su deber, nada puedo decir que sirva para reparar, déjenme en consecuencia solamente decirles que compartimos su dolor, que nos solidarizamos con ellos, si hoy perdieron ustedes a un familiar entrañable y los que estamos trabajando aquí, perdimos a compañeros ejemplares. 

Que en cualquier momento, en cualquier circunstancia, atendían, cuidaban, protegían y buscaban eliminar ese mal terrible que se ha ensañado en nuestro país, que se llama violencia. 

Que cumplieron con su trabajo, que eran policías, mecánicos, pilotos, ministerios públicos ejemplares, que discretamente por hacer su trabajo bien, por hacer su trabajo correcto, no aparecían en las planas de los periódicos o en notas de los medios, y que por ello, hemos querido que hoy, quede claro, que esos son funcionarios de los que este país requiere. 

Que son un ejemplo para todos los que trabajamos en esta tarea, que sirva para los que estamos, como compañeros de trabajo de ellos, hagamos nuestro trabajo mejor y no tengamos necesidad de que estas cosas sucedan ante la urgencia, la prisa, la necesidad de combatir la violencia. 

A sus familiares solo puedo decirles que la herencia más importante que les dejan es el prestigio del cumplimiento del deber, el orgullo de ser parientes, familiares de que falleció cumpliendo con su deber. 

Que el trabajo que ellos hacían, tiene una importancia fundamental, que si nos duele hoy a nosotros, creo que también debe dolerle a la sociedad, porque trabajaban para ella, creo que debe dolerle a todos los mexicanos, porque eran funcionarios ejemplares, porque lo hacían bien, porque lo hacían discretamente, porque se arriesgaban en esta y en muchas otras cosas a lo que sucedió, pero lo hacían pensando en sus hijos, en ustedes, pero también en los míos, también en los hijos de cualquiera, en los hijos de quienes están allá afuera buscando seguridad. 

Que sirva su ejemplo para que todos los que trabajamos en esta Institución redoblemos nuestro esfuerzo, para que hagamos lo mejor de nosotros mismos y, podamos decir, que nuestro esfuerzo sirvió o quedó como cooperó el de ellos para tratar de restablecer la paz y la tranquilidad. 

Déjenme decirles a sus familiares que no están solos que tangan la absoluta y total certeza que su pérdida es nuestra pena y nuestra pérdida, que estaremos con ustedes solidariamente y que lleven con orgullo el recuerdo de quien cumplió con su deber.

Muchas gracias.