Intervención del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante la 1� Sesión Ordinaria 2013 de la Conferencia de Procuración de Justicia de la zona sureste. 

Mérida, Yucatán, a 14 de mayo de 2013 

PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA, JESÚS MURILLO KARAM (JMK): Señor Gobernador, señores representantes de los poderes del estado, señor General, señores Procuradores, señores Subprocuradores, amigos todos. 
Hoy nos reunimos para preparar la Conferencia Nacional de Procuradores, es a mi gusto éste uno de los mecanismos más importantes para darle a nuestro federalismo sustancia, materia, concreción, objetividad, sujeto a una condición: tenemos que ser capaces de encontrar lo común, tenemos que ser capaces de encontrar todas aquellas cosas que nos definen como Nación, que nos integran como Federación y que hace que podamos manejar mejor los retos de nuestro federalismo. 
Y cuando hablo de federalismo, discúlpenme que haga una libración que me parece de lo mayor importante, de la mayor importancia, me tengo que referir necesariamente a la definición de conceptos. 
Porque si bien es fundamental que podamos entendernos en cuanto a todas las partes técnicas que tienen que ver con la procuración de justicia, si bien es fundamental que nos tengamos que meter a los asuntos de fondo de la construcción de un nuevo sistema de justicia penal, es tan importante como eso, que seamos capaces de comunicarlo bien a la sociedad. 
Que seamos capaces de que la sociedad entienda que cuando hablamos de Federalismos, hablamos de algo que va mucho más allá de un mapa con fronteras e interiores del país, que hablamos de una forma de convivencia. 
Y que cuando hablamos de tejido social, hablamos de la forma de entendernos los mexicanos en función de reglas que nos damos y que deben tener la aceptación de una sociedad, que para poderlas aceptar lo primero que tiene que hacer, es entenderlas. 
Y somos nosotros quienes tenemos la obligación de utilizar los dos lenguajes. Estamos obligados a ser profundos en cuanto a lo técnico, pero mucho más obligados a ser claros en cuanto a lo que estamos proponiendo. 
Cuando nosotros le decimos a la sociedad que vamos a generar un sistema acusatorio, que tiene como características la oralidad, la adversalidad, que tiene que tener inmediatez, a veces tengo que decirlo con toda franqueza, hasta en alguno de nosotros queda duda. 
Y si le decimos que el nuevo sistema va a ser muy bueno porque va a ser adversarial, la sociedad se nos queda viendo y se pregunta de qué estamos hablando. 
Tenemos que entender que si bien tenemos que resumir en una palabra un concepto tan grande y tan importante como esto, tenemos también la obligación de dejarlo bien claro a la opinión pública. 

La confusión es de tal tamaño que ayer el Presidente de la Corte plantea la necesidad de un Código Procesal Único y se reabre un debate sobre Código Penal Único, y es muy difícil encontrar la diferencia para quien no se pasó cinco años o más en una escuela de derecho y a veces para quien no los pasó, también. 

Es crucial, en consecuencia, que seamos capaces de tener bien claros nuestros conceptos y transmitirlos claramente. 

Que cuando hablamos de un sistema adversarial, estamos hablando de que cuando tengamos un proceso penal haya dos partes en el proceso con las mismas calidades, garantías, cualidades, posibilidades, oportunidades. 

Que se trata de que la justicia surja de una confrontación de razones y que la búsqueda de la razón final confrontemos las razones de cada quien. 

Y esto entonces sí no se puede entender que lo que estamos buscando es algo tan difícil, tan importante como hacer justicia. 

Yo quiero invitarlos, me sumo, me sumo a mi invitación, a que hagamos los dos esfuerzos, a que sinteticemos 100 palabras como tuvimos que poner en la Constitución de la República estos conceptos, es lo que también nos aclaremos, nadie los va a aclarar como nosotros. 

Que seamos capaces de empezar a difundir y clarificar a dónde vamos, que ese camino que estamos señalando tiene un punto de llegada, tiene una meta y que en el barco en el que vamos subidos, saber a qué puerto va porque no hay peor camino que el que no sabe a dónde ir. 

Nosotros podremos saber en nuestro lenguaje técnico que no hemos sido capaces de definirlo al lenguaje popular, y esto tiene un efecto muy importante y por eso lo señalo aquí. 

Porque bien lo dijo la Procuradora una de las razones de la tranquilidad, de la paz de este estado, radica en que la sociedad está informada, radica en que tiene confianza y la confianza sólo puede surgir del conocimiento claro de las cosas, del entendimiento de lo que sucede. 

A veces no se entiende en la sociedad una decisión judicial, o ministerial o policial porque se ve en su puro efecto inmediato y porque a la hora de explicarlo recurrimos a ese tipo de tecnicismos que no le dicen nada a nadie. 

Es crucial que cuando tomamos una decisión importante por una violación de derechos humanos o del derecho, simplemente, seamos capaces de explicar por qué tomamos una decisión de esa naturaleza. 

Seamos capaces de explicar que a veces es mucho más importante el planteamiento de asegurar la norma que nos dimos, la norma que se nos quedó de nuestras leyes, que incluso, tener en la cárcel a algún culpable, porque tener al culpable de la cárcel al culpable habiendo violando la ley es violar los derechos de todos, es violar la oportunidad de todos, es romper el Estado de Derecho. 

¿Y qué es el Estado de Derecho?, ¿por qué los humanos, no los mexicanos, nos interesa crear estado de derecho?, ¿por qué no hay estado que pueda decirse a sí mismo lo es si no está sustentado en una serie de normas que configuran ese Estado de Derecho?, y ¿por qué esos estados funcionan bien cuando ese Estado de Derecho es conocido, aceptado y es confiable para la sociedad y no funciona bien cuando ese Estado de derecho no ha sido capaz de llegarle a la sociedad que tiene que ser la base de sustento de ese Estado de Derecho? 

Que tiene que ser la que lo consense porque el mejor Estado de Derecho es el que no tiene que imponerse, el que resulta de la convivencia natural de la aceptación de la norma. 

El Estado de Derecho que es difícil de mantener es aquél que no ha sido plenamente aceptado, y ésa es nuestra tarea. Por eso quise entrar a este tema, porque lo más importante que tenemos que hacer es entendernos para que nuestra sociedad, para que nuestra gente, para que nuestra ciudadanía tenga esa aceptación de la norma, la acepte y la cumpla de manera natural. 

Y que nuestra actividad sea la excepción, sea únicamente la excepción cuando esa norma se rompe. 

Yo los invito a ese esfuerzo, los invito porque yo sí creo y las evidencias lo dejan claro, que la existencia de un Estado de Derecho es la única garantía de los ciudadanos de poder vivir con la certeza y con la seguridad. 

Que las dos piezas que cierran un Estado de Derecho perfecto, implican algo que es absolutamente imprescindible no olvidar, para todos los ciudadanos, todo aquello que no está prohibido está permitido, primera pieza. 

La segunda es la que permite que eso se dé, para los funcionarios públicos sólo es posible hacer aquello que está perfectamente señalado por la ley, y eso es la garantía de libertad, es la garantía de certeza y es la garantía de la obligación de quienes somos funcionarios públicos, de apegarnos estrictamente a esa norma de la sociedad para poder hacer lo que nuestro propio nombramiento, en el caso de los fiscales, a mí no me gusta mucho el del Procurador, nos señala como tales. 

Nuestra tarea lo dice el nombre: procurar justicia, ésa es la más noble de las tareas y nos la tienen encargada. No decepcionemos a quienes nos dieron esa posibilidad y la responsabilidad, y fundamentalmente construyamos para que logremos que nuestro actuar, que nuestras acciones sean auténticamente la excepción y soñar con que algún día no tenga que haber procuradores de justicia. 

Muchas gracias.