Palabras del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante la Promulgación del Código Nacional de Procedimientos Penales, en el Palacio Nacional.

Señor Presidente de la República, señores presidentes de las cámaras, señores gobernadores, señores secretarios, funcionarios, miembros de la sociedad civil, diputados locales, presidentes de los tribunales superiores de justicia; a todos ustedes muchas gracias por estar presentes en este evento.

Hoy México atraviesa por una de sus mayores transformaciones jurídicas en su historia, nuestro país se ha caracterizado por ser pionero en el reconocimiento constitucional, de derechos sociales, la creación de mecanismos o instrumentos para su protección y defensa de los mismos derechos y hoy se encuentra ante el reto de concretar una nueva forma de hacer justicia, de lograr un sistema penal eficaz, asequible, transparente, armónico con la realidad y el tiempo de nuestro país, afín a los más altos estándares establecidos en materia de protección de los derechos fundamentales.

México asume hoy su problemática con respuestas contundentes para hacer frente a la impunidad, para facilitar el cumplimiento de la ley y así poder brindar mayor certeza y seguridad a la aplicación de la justicia.

Como toda transformación histórica, esta deviene de un proceso reformador iniciado por fuerzas políticas, por ciudadanos organizados del país y académicos provenientes de diversos ámbitos que demandaban la urgencia de contar con un sistema judicial penal moderno, distinto.

¿Qué alcances tiene esa transformación? Define con precisión competencias ante los distintos actores del proceso penal, impacta en la investigación de los delitos para darle peso a la investigación previa, científica, genera las condiciones para un mejor procedimiento, entiende, define y protege los derechos de las víctimas y de toda persona sujeta a proceso penal.

Como parte de esta gran transformación, hoy el Presidente de la República promulga un Código Único que regula el procedimiento penal para todo el país, viejo reclamo que el Presidente tomó en su campaña como compromiso y que hoy se convierte en realidad. 

Hoy nos convoca el consenso recogido por los legisladores, que con profesionalismo y con compromiso aprobaron con amplísima mayoría el nuevo modelo de justicia penal que deberá aplicarse en todo el país.

El Código Nacional de Procedimientos Penales que hoy se promulga, es la expresión de conceptos y visiones compartidas que abrevan de la experiencia nacional e internacional y que buscan, como he dicho, definir el procedimiento por el que se procurará y administrará justicia bajo los principios y el espíritu convenidos en la Reforma Constitucional que les dio origen.

El Código representa un avance sustancial con reglas y procedimientos claros. Con principios y derechos reconocidos, se adecúa a una realidad que exige procesos judiciales trasparentes ágiles y certeros.

El nuevo sistema demanda la evolución y modificación no solo de las leyes, no solo de las normas, requiere fundamentalmente cambios en los procesos y las personas, requiere de nuevas formas en el ejercicio de las funciones de policías, ministerios públicos, jueces, defensores, requiere de un cambio cultural y cambio cultural pleno para logra el verdadero objetivo de este código es indispensable el cambio de actitudes, valores, prácticas, solo con ello podrá darse la verdadera transformación.

Estoy convencido de la trascendencia de los cambios que hoy atestiguamos, cambios que de aplicarse en la forma correcta generarán condiciones para combatir impunidad y corrupción y para recuperar la confianza de la sociedad y de sus instituciones, requisito indispensable en un Estado democrático, sólido y eficaz. En hora buena, muchas gracias.