Hoy, damos un paso más en la adaptación de los instrumentos del Estado para enfrentar el que tal vez sea el delito más lacerante para la sociedad, delito que no solo lastima los derechos fundamentales como la libertad, la integridad física o la integridad de la familia, sino que deteriora la forma de vida, produce miedo, y finalmente una frustrante impotencia.

La respuesta que hoy se da, que no será la única, tiene propósitos claros, está sustentada en una estrategia bien definida.

El primero de los propósitos, el más elemental, es que genera una coordinación de todos los cuerpos encargados de enfrentar el problema, y esto tiene una enorme importancia, hoy tenemos perdidos en los archivos de 33 procuradurías, de muchos juzgados, de conocimiento de comportamiento en penitenciarías, una enorme cantidad de información que si tuviéramos la capacidad de clasificarla, que si pudiéramos documentarla de otra manera para poder ser útil, nos darían el sustento más importante en la investigación del secuestro.

Con lo que hoy estamos instrumentando, tenemos la posibilidad de que en esa coordinación que se crea, se pueden generar estos principios, se pueda uniformar y modificar lo que hace y sustenta las averiguaciones, de manera tal que pueda ser útil, que pueda ser utilizado en la inteligencia.

Si en lugar de los farragosos expedientes, que espero que terminen con la implementación del nuevo Sistema de Justicia Penal, y logremos expedientes legibles, expedientes entendibles, expedientes que puedan ser leídos pero, además, que puedan ser sistematizados y que puedan ser ubicados en condiciones que hoy la modernidad nos permite poder rescatar para utilizarse en inteligencia, vamos a dar un paso enorme en la información que es crucial para poder resolver este delito.

Si además de esto, esta inteligencia que produce la propia información que ya tenemos, tenemos una homogeneización en la forma de investigar, y además compartimos la información de todos los secuestros, vamos a dar otro paso sustancial.

Yo les puedo asegurar, por experiencia propia, en un caso personal, que fue el análisis de expedientes de los estados vecinos el que nos permitió resolver un caso de secuestro, el primero que vi en mi vida, porque estaba cerca, en los límites, la información que, combinada, nos permitía encontrar con facilidad la pista fundamental que nos llevaba a la resolución de un secuestro. Hoy estamos también, con este evento, logrando ese propósito.

No es lo único, no es sólo el mecanismo de inteligencia lo que logramos hoy, vamos a entrar a un nuevo proceso, a un nuevo procedimiento penal, en el que hay dos características que no podemos perder de vista: la primera, es que hemos generado en el país, y lo digo con profundo orgullo, una legislación muy avanzada en cuanto a respeto de los derechos humanos, hoy somos de los países que mejor legislación tienen en este sentido, pero es una legislación que genera mayor discrecionalidad para los jueces, para que puedan aplicar la ley con un criterio de mayor justicia.

Es decir, en aquellos casos en que hay un choque entre la justicia y la ley, o que pudiera darse alguna diferencia que haga dudar el paralelismo de estas dos cosas, el juez tiene mayor discrecionalidad, pero esta discrecionalidad y este respeto a los derechos humanos, no son para generar impunidad, no son para que pueda ser libre quien comete un delito; son para asegurarnos de que tiene un proceso correcto, adecuado, justo, que la presunción de inocencia es respetada y que cuando una formalidad del procedimiento se da, ésta deba corregirse, no necesariamente tenemos que llegar a la impunidad.

Tenemos que ser capaces de llevar estos dos conceptos a su estado máximo, es decir, tenemos que hacer que la justicia y la ley se acerquen de tal manera y eso está en manos del Juez, que ni haya impunidad, ni haya falsos culpables, es decir, inocentes en la cárcel, y este es el ideal de un procedimiento que sea correcto, para esto también, nos acercara a esta Coordinación.

La Constitución de la República señala, y también es modificación reciente, que también las policías tienen que ver con la investigación de los delitos, le deja a la Procuraduría la dirección y el mando de esta investigación, pero le da la facultad a las policías, a todas las policías.

Nos obliga, entonces, a tener policías con mucho mayor nivel, con mucha mayor capacidad, con mucha mayor precisión, y una de las formas de lograrla es la especialización; es decir, que en cada lugar tengamos la especialización que las necesidades de ese lugar reclaman, y en el caso del secuestro, la especialización es fundamental.

La coordinación, en consecuencia, va mucho más allá, va mucho más lejos, porque entonces lo que estamos homogeneizando es, no sólo las acciones, no sólo la información, sino también la formación, sino también la posibilidad de que esta formación se dé, y que las instituciones que tenemos que ver con estos asuntos, estemos perfectamente ligadas, enteradas y con capacidades científicas y técnicas suficientes.

No es todo lo que nos va a llevar al combate del secuestro, porque hay factores, hay muchos factores distorsionantes que generan, que quienes formamos parte de esta comunidad nacional, en algunos de esos casos, prefieran el camino del crimen que las posibilidades de éxito.

Para eso también va a servir esta Coordinación, también en su área preventiva y en su área de capacitación cultural, tendrá que provocar las estrategias, los lineamientos que nos permitan hacer de la cultura de la confianza, una cultura que permita abrir las nuevas expectativas, darle a nuestros jóvenes una posibilidad de diferentes acciones que puedan llevarlos al éxito, que no sea sólo el crimen, que no sea sólo la posibilidad inmediata de la obtención de un recurso, sino lo más importante de todas, la certeza de que el paso de la vida se logró llegar a la excelsitud, que para cualquier de nosotros puede ser el objetivo principal de vivir.

Y tiene otra ventaja: el nombramiento del responsable. Hoy esta actividad la hicieron recaer en quien tiene los atributos indispensables de honestidad, preparación, prestigio, vocación por la justicia y una hoja intachable de servicios al país. Puedo decirles en lo personal que la Procuraduría no pierde un Subprocurador eficiente y capaz, sino que el país gana, y con ello la Procuraduría también, en capacidades contra el crimen, en confianza y certeza, en lo que será tal vez uno de los principales retos a cumplir en el nuevo sistema judicial que estamos instaurando.

La coordinación, la suma de esfuerzos y recursos, en el alcance del objetivo central, de darle al Estado plenitud para hacer valer el Estado de Derecho, yo me congratulo de participar en el nacimiento de un órgano que se sumará la transformación de nuestro sistema penal, y que esperamos que resuelva lo que hoy pareciera ser asunto de nadie, para convertirse en asunto de todos.

Muchas gracias.