El 17 de junio de 1994, representantes de 84 países aprobaron sin votación el texto de la Convención sobre Seguridad Nuclear. La medida fue adoptada en el marco de una Conferencia Diplomática que se celebró del 14 al 17 de junio de 1994 en la sede del Organismo Internacional de Energía Atómica en la ciudad de Viena, Austria.

Con respecto al ámbito de aplicación (Artículo 3) de la Convención, se prevé que ésta "se aplicará a la seguridad de las instalaciones nucleares". La Convención define la "instalación nuclear" como "cualquier central nuclear para usos civiles situada en tierra ... incluidas las instalaciones de almacenamiento, manipulación y tratamiento de materiales radiactivos que se encuentren ubicados en el mismo emplazamiento y estén directamente relacionadas con el funcionamiento de la central nuclear".

En esta Convención se aborda el tema de la seguridad como una labor preventiva y sistemática y refleja claramente, como se expresa en su Preámbulo, la importancia que tiene para la comunidad internacional "velar por que la utilización de la energía nuclear se realice en forma segura, bien reglamentada y ambientalmente sana".

Con todo, la utilización segura de la energía nuclear, así como de otras formas de energía, sigue siendo, en esencia, una responsabilidad nacional. En su Preámbulo, la Convención reitera que la responsabilidad de la seguridad nuclear incumbe al Estado respectivo. Mediante esta Convención, los Estados contraen la obligación de acatar una serie de importantes normas de seguridad y aceptan participar en reuniones periódicas de examen por homólogos destinadas a verificar el cumplimiento con las obligaciones previstas en esta Convención, así como presentar informes para estas reuniones.