Es vocación de la Academia Nacional de Medicina el estudiar, analizar y reflexionar en los problemas de salud que aquejan a nuestra población, así como profundizar en las áreas emergentes de la medicina y que se antoja necesario que se incursione en forma más decidida en su campo de conocimiento. Tal es el caso de la medicina espacial.

La medicina espacial es una rama de la medicina encargada de estudiar la adaptación del ser humano y de la respuesta de los distintos órganos y sistemas a los ambientes de microgravedad o ausencia de ella y a la exposición a radiación solar y cósmica a la que está expuesta el ser humano fuera de los confines de seguridad que se estableció el pionero en la medición de radiación atmosférica (Campos de Van Allen).

La medicina espacial se nutre de ciencias afines como son la medicina aeronáutica, la astrobiología, la telemedicina, la nutrición y la biotecnología. Con el auxilio de todas ellas, los aeronautas han podido sobrevivir, por tiempos prolongados, en ambientes adversos y con su estudio y soluciones se ha ido preparando las condiciones biológicas necesarias para un eventual viaje interplanetario.

Al haberlo hecho y por las condiciones mismas de las cabinas espaciales se ha propiciado un gran desarrollo tecnológico colateral derivado de la medicina espacial, ejemplos de ellos son la nutrición elemental, pañales desechables, el velcro, y los recicladores y purificadores de agua, por mencionar algunos. Muchos de estos desarrollos espaciales han también impulsado decididamente el avance de la medicina y como ejemplos de esto tenemos los brazos del robot quirúrgico, la telemedicina y el seguimiento satelital de enfermedades.

Se antoja lejana aún la era espacial mexicana, pero no por ello se han dejado de hacer valiosos esfuerzos que han permitido a un puñado de expertos interactuar en el ámbito de la investigación internacional. Es indudable que esta disciplina de la medicina representa una oportunidad de crecer y sentar las bases para un gradual desarrollo de esta área del conocimiento.

La Academia Nacional de Medicina de México, consciente de la importancia del tema se adhirió en forma entusiasta al proyecto iniciado por la Agencia Espacial Mexicana a fin de fortalecer el programa de medicina espacial en México.

El objetivo central del programa es impulsar el desarrollo de la investigación científica y tecnológica en materia de medicina espacial que comprende: formación de recursos humanos calificados, financiamiento, vinculaciones interinstitucionales, desarrollo de foros y congresos para difusión de los programas académicos y científicos organizados por la Agencia Espacial Mexicana y la Sociedad Mexicana de Medicina del Espacio y Microgravedad (SoMMEM).

A la primera convocatoria a la que se adhirió la Academia Nacional de Medicina, han seguido nuevas y muy valiosas adhesiones de instituciones interesadas en el tema. Entre ellas destacan: la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Comisión Nacional de Bioética, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la Escuela Médico Naval, el Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, el Hospital General de México, la Academia Mexicana de Cirugía, y la Asociación Mexicana de Bioseguridad, entre otras.

Como parte de los documentos generados en el desarrollo del Programa de Medicina Espacial, la Academia Nacional de Medicina aprobó el desarrollar un documento de postura cuyo objetivo sería el revisar aspectos más importantes relacionados con la medicina espacial y proponer políticas que propicien el mejor desarrollo de esta área de la medicina.

El texto que se presenta está dividido en cuatro secciones, la primera relacionada con medicina y ciencias espaciales, la segunda relacionada con la adaptación fisiológica en el espacio, la tercera versa sobre escenarios especiales de la medicina espacial, y en la cuarta se propone la postura y política en materia de medicina espacial.

Con este texto, la Academia Nacional de Medicina abre un nuevo campo de conocimiento en el que México debe gradualmente incursionar, tanto por la colaboración internacional que en este sentido se requiere, como por el futuro desarrollo tecnológico de nuestra nación.

Enrique Graue Wiechers, Presidente de la Academia Nacional de Medicina de México (2014-2016)